Malaria, modernidad y desarrollo en la Argentina de la primera mitad del siglo XX

Malaria, modernidad y desarrollo en la Argentina de la primera mitad del siglo XX

Autores:

Marcos Cueto

ARTIGO ORIGINAL

História, Ciências, Saúde-Manguinhos

versão impressa ISSN 0104-5970versão On-line ISSN 1678-4758

Hist. cienc. saude-Manguinhos vol.24 no.3 Rio de Janeiro jul./set. 2017

http://dx.doi.org/10.1590/s0104-59702017000300015

Este libro analiza, con base en un intenso trabajo en archivos y bibliotecas, la compleja trama de ideas, eventos, organizaciones y personajes envueltos en la explicación, el control y la casi completa eliminación de una de las dolencias más extendidas del ámbito rural argentino: la malaria. Para estos personajes, luchar contra la malaria era clave para producir una sociedad más saludable y productiva, y alejar a la Argentina del vestigio de lo que entonces se consideraba una enfermedad tropical típica del primitivismo y de las naciones atrasadas. Los primeros personajes de esta historia, médicos que fueron parte de la generación de intelectuales de 1880s, promovieron la mejora de la ecología y del medio ambiente en que vivían las personas, la higiene de las casas, de las escuelas y de los centros de trabajo, y la construcción de sistemas adecuados de agua. Ellos combinaron, con naturalidad, ideas miasmáticas de la era pre-bacteriológica con los descubrimientos sobre los mosquitos transmisores (Anopheles) y la explicación bacteriológica de la malaria (el protozoario Plasmodium), hechos científicos que surgieron a fines del siglo XIX.

Además de los argentinos, participaron de esta historia influencias y organizaciones extranjeras, aparentemente contradictorias, que los médicos locales adaptaron también a su realidad. Por ejemplo, tuvieron relevancia en la Argentina las propuestas de médicos italianos, que fueron una referencia mundial en la malariología desde antes de la década de 1920. Ellos tenían como eje el saneamiento ambiental, que fue apropiado por el régimen fascista de Benito Mussolini. Asimismo, fueron importantes los programas de salud pública de la Fundación Rockefeller en la Argentina que se concentraron en el control de la malaria.

Un evento importante en la historia fue el surgimiento en 1907 del Servicio de Malaria Argentino - una de las primeras agencias especializadas en la región. Uno de los primeros líderes de la lucha antimalárica fue Eliseo Cantón, autor de una renombrada y conocida obra sobre la geografía médica de la malaria y una autoridad académica que llegó a ser decano de la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Otro personaje que brilla en las páginas de este libro es Salvador Mazza, quien tuvo una capacidad excepcional para usar creativamente recursos limitados y participar con voz propia en redes médicas internacionales desde una provincia. Demostrando que no toda la medicina de la supuesta periferia era periférica a los centros de conocimiento, Mazza creó la Misión de Estudios de Patología Regional Argentina (Mepra), con sede en Jujuy, y utilizó un laboratorio instalado en un tren para examinar y tratar a cientos de personas de una serie de dolencias pero sobretodo de malaria y de la enfermedad de Chagas. Sus contribuciones fueron rápidamente reconocidas y apreciadas en el resto del continente.

Otro personaje importante fue Carlos Alberto Alvarado, quien entre 1937 y 1949 estuvo encargado de la lucha contra la malaria y fue pionero en la región latinoamericana en organizar fumigaciones con el insecticida DDT poco después que fuese aplicado por los militares norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial. Gracias a Alvarado, los programas se concentraron en las casas, en mosquitos adultos (y no tanto en las larvas), erradicando casi por completo la malaria del noroeste argentino. Este logro fue interpretado por expertos de la época, como Fred L. Soper - exfuncionario de la Rockefeller y director de la Organización Panamericana de la Salud -, como una demostración de que la erradicación continental era posible. El autor realiza un contrapunto fascinante, de tensiones, coincidencias y complementación, entre la personalidad tecnócrata de Alvarado con la del político sanitarista Ramón Carrillo, el primer ministro de Salud de la Argentina, nombrado por el gobierno populista de Juan Perón en 1949 (y que estuviera en el cargo hasta mediados de la década de 1950). Las discusiones sobre Carillo y Alvarado en este libro permiten comprender los antecedentes de la utopía en favor de la erradicación de la malaria que contagió a Soper y a muchos expertos durante los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.

Los tres argumentos centrales de este libro son: primero que los médicos vinculados a la malaria fueron líderes de la élite formada por profesionales y políticos que promovieron la "modernidad”, el desarrollo y el mejoramiento eugenésico de la "raza” que llevarían a Argentina a tener un lugar propio entre las naciones civilizadas del mundo. Segundo; propuestas de saneamiento ambiental, educación de la población y medidas holísticas sobre la salud pública coexistieron con medidas reduccionistas y verticales contra la malaria (y eventualmente estas últimas se impusieron sobre las anteriores hacia mediados de siglo XX). Finalmente - y probablemente esto es lo más original del libro - que la proyección de una imagen geográfica negativa fue esencial en los discursos peyorativos sobre las regiones alejadas de la capital y fronterizas o vecinas a los países andinos (el noroeste de la Argentina). Asimismo, esta imagen reforzó el estigma contra individuos de las clases subalternas culpados de la suciedad, la indolencia y falta de higiene en que vivían.

Este libro invita a entender la historia de Argentina desde los márgenes, es decir desde las provincias del noroeste donde el autor realizó buena parte de su cuidadosa investigación. El autor, un notable historiador de la salud, formado en geografía humana, nos hace reflexionar sobre los encuentros y desencuentros entre las perspectivas ecológicas y los programas tecnocráticos en salud y sobre la centralidad de los imaginarios geográficos en la construcción de discursos de progreso. Este valioso libro es una contribución a la historia de la salud latinoamericana y la historia de la medicina en general. Los investigadores y estudiantes de historia, de salud pública y de temas socio-médicos tendrán interés en estudiar con cuidado este texto por la habilidad del autor de combinar la historia ambiental y la historia de la salud; tanto en la explicación de los orígenes de la enfermedad como en la elaboración de las repuestas a los desafíos ambientales y sanitarios.

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